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Hola Eva, me pongo en contacto contigo después de la sesión que tuvimos por teléfono el 21 de febrero. Han transcurrido más de los 15 días que me dijiste para que te comentara cómo había ido, te cuento ahora cómo me ha ido.

He estado utilizando los sonidos tres semanas. Durante los primeros días, a veces sentía la necesidad de utilizarlos al revés: el del corazón (la playa de Melide) por la tarde, y el del centro de poder (el río Tungabhadra) por la mañana.

A partir del día 10º empecé a sentir cambios en las percepciones mientras meditaba: gran calma, placer incluso. También me he divertido mucho fuera de las meditaciones, he reído, he bailado, he cantado con ganas.

Cuando habían transcurrido dos semanas, y ya estaba en la semana anterior al 17 de febrero (día en que tenía el juicio que te comenté), hubo un hecho significativo: tenía fuertes sensaciones físicas, sobre todo en el centro del pecho, de forma muy constante. Se trataba de dolor físico, no insoportable pero sí muy claro, internamente, como si algo se estuviera abriendo.
También como pulsos. Y también sensaciones en los senos, especialmente el derecho, durante un par de días. Esto último lo relaciono menos claramente con el trabajo realizado. Y tengo que decirte que somatizo muy fácilmente, siempre, o que soy bastante consciente de ello.

Ah, también un par de veces he sentido esa especie de intoxicación que viene del hígado, y he utilizado directamente sobre la zona el sonido del fuego. Tengo que decirte que el resultado ha sido espectacular.

Muchas gracias por todo. Un abrazo afectuoso,

Manuela

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